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Artyom. Es hora de que vuelvas a tus inicios.. Y le des un tremendo patadon a Welbeck, haber si con eso se calma xD

Esta complicada la final. Pero si ya remontamos dos veces, porque no 3?

No entendi muy bien quien era el otro chico, pero no importa el relato me gusto igual ¬¬

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Tremendo lo de Welbeck, jugadorazo.

Queremos ya la segunda mitad y ver que ocurre en el campo y fuera de él.

Vamos Vasily, desde aqui te hacemos llegar nuestros animos!

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Guido

Tremendos inicios aquellos en los filiales del Dinamo Kiev... con dos expulsiones en los primeros cuatro o cinco partidos, ¿no? Quién hubiese dicho que aquel chico se convertiría en uno de los mejores extremos zurdos de Europa. Sí señor, ahí lo tenemos. Sobre Welbeck, malnacido coñe, pero únicamente en el juego, eh.

Y sí, está claro que quedan 45 minutos y si en los iniciales 45 minutos hemos sido capaces de anotar dos goles y empatar dos veces, ¿por qué no hacerlo nuevamente? No obstante, la dinámica del partido es mala, porque siempre estamos yendo a remolque, y la verdad es que se antoja complicado remontar.

Bueno, era un joven atraido por su padre a una guerra social y relacionada con el fútbol que está comenzando a expandirse desde Gran Bretaña. Estaré informando.

Bamdalico

Pues todavía tienes 45 minutos más para odiarle, a no ser que detenga en su empeño de arruinar la final continental a Artyom Vasily.

Ojalá pueda anotar, o quien sea de su equipo, para forzar al menos la prórroga.

Sin duda sería épico.

Fernán Gómez

Va camino de convertirse en la persona non grata por excelencia de la historia. Aún así, mítico lo que está haciendo en esta final. ¿Algún otro jugador ha anotado un hat-trick en una final de Champions? Es más, ¿algún jugador ha anotado tres goles en la primera parte? Increíble.

Aún queda tiempo, así que todo es posible.

Andrés

La verdad es que se está consagrando como uno de los mejores delanteros del mundo, haya lo que haya hecho anteriormente a este partido.

La segunda mitad espero poder colgarla entre mañana y el martes; creo que tendré unas tardes algo ocupadas pero no en exceso, así que me dará tiempo.

A ver si nuestro Arty se inspira y saca algo de la magia que lleva en sus botas.

Manucadista

Ojalá podamos vencer, porque a saber cuándo volveremos a ver a Artyom en una final de esta magnitud. Quizás tengamos que esperar mucho tiempo para ello.

Un saludo a todos y muchas gracias por pasar. Aquí tienen, para quienes no se hayan percatado, el capítulo 87, correspondiente a la primera mitad de la final de la UEFA Champions League 2014/15.

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Pero Artyom deje todo de lado por una vez y se concentre en el futbol para dar vuelta este partido dificilisimo...

Alguien que le quiebre una pierna a ese Wellbeck o como se escriba?

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Adrián

Bueno, Artyom lo está intentando, pero no está teniendo su partido, así que ojalá tenga más suerte en la segunda parte.

A ver si alguien le pega alguna patadita al amigo Danny Welbeck, sí. Nos está destrozando este habilidoso y rápido delantero de Manchester.

Un saludo y gracias por pasar.

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Capítulo LXXXVIII. El sueño (IIª parte)

"Es duro volver a un sitio que imaginabas de una forma que no es".

aficion2-1.jpg

El encuentro se enfrió. Así como sucedió con la sangre que brotaba de la frente del chaval, que observaba a duras penas cómo su padre se mantenía en pie. Tirado en el suelo, escuchaba de fondo las sirenas de la policía. Y, de repente, un bullicio tremendo. Provenía del Ibrox Park. En la cabina de periodistas, así lo narraba Carlos Martínez, en su último directo para el canal español de origen francés, Canal Plus.

- Es Rooney quien lleva el balón. El ilustre capitán Wayne Rooney avanza por el flanco izquierdo.

- Está bastante solo
-comentó Robinson-.
Tiene mucho espacio para pensar.

- Le sale Ze Castro al paso. ¡Pero se deshace de él cambiando de ritmo! Increíble movimiento de Rooney, que ha dejado atrás al luso. Saca un centro preciso... Danny Welbeck se encuentra en el área... salta...

- Increíble lo de este chico.

- ¡GOOOOOOOOL! ¡Es gooooooooooooooool del Manchester United! ¡Gooooooooool de Danny Welbeck! ¡Tercer gol de Welbeck! ¡Qué exhibición del hombre de la casa, salida de la misma Manchester! ¡Ya en el añadido del primer tiempo, Manchester United 3, Atlético de Madrid 2!

El colegiado indicaba el descanso. Artyom caminaba lentamente al túnel de vestuarios. No había tenido su mejor partido, y su equipo perdía 3-2 en la final de Champions League al intermedio. Tenía muchas cosas en las que pensar. El joven de aquel parque de Glasgow, por su parte, había dejado de pensar hacía mucho tiempo. Ya no sabía qué hacía. Ni quién era.

Felix Magath intentaba animar a los suyos en los vestuarios. Aquellos bancos eran realmente cómodos, probablemente los más cómodos que habrían probado aquellos jugadores, pero en ese trascendental momento poco o nada les importaba esa sensación. Sólo tenían en mente una cosa: los cuarenta y cinco minutos restantes. Caían, pero sólo por tres goles a dos, y la remontada podía conseguirse. Todo era creérselo. Artyom estaba sentado al lado de David Silva, que jadeaba y estaba notablemente cansado. Quizás no había recuperado del todo la forma tras aquella lesión que tuvo semanas atrás. El jugador ucraniano atendía a Magath, que estaba ante el partido más importante de su carrera. Lo sabía, y ayudaba a sentirse compenetrado con sus chicos, a los que intentaba animar una y otra vez con discursos que, en otro momento, le hubiesen parecido baratos y demagógicos.

- Chicos... hemos llegado hasta aquí por alguna razón
-dijo taciturnamente-.
Y esa razón es la que nos hará ganar este partido. Hemos sido capaces de marcar dos goles en cuarenta y cinco minutos. Y eso es lo que tenemos que volver a hacer. Simple y llanamente
-se detuvo y abrió la puerta de los vestuarios-.
¡Vamos a ganar!

Los gritos enrabietados de los jugadores retumbaron en todo el túnel de vestuarios. Al salir, los jugadores del Manchester United ya estaban subiendo las escalerillas. Se veían concentrados, y probablemente seguros de sí mismo. Tenían una pequeña renta que podría ser definitiva. Artyom salió el último de la habitación, cosas de su lentitud para relajarse y afrontar esta nueva batalla bélica, y antes de tocar el césped, con todos los miembros del equipo ya en él, sintió una mano tocarle el hombro. Se dio la vuelta asustado. No quería que nada raro le pasase en aquel momento. Sí fue raro, pero nada paranormal. Observó a un joven, de su edad o un poco más, vestido de forma civil y con una escoba en la mano. Sus ojos no podían creerlo. Roman Zozulya.

- ¿¡Roman!?
-Exclamó Artyom sorprendido.

- Me alegra ver que me reconoces, Arty
-le respondió abrazándole fraternalmente.

- Dios mío... ¿qué haces aquí? ¿Juegas para el Rangers?

- No...
-Bajó la cabeza avergonzadamente-
Es una larga historia que no puedo contarte en estos momentos
-echó la mirada tras Artyom-.
Hay un partido que te espera.

- Claro, claro
-cayendo en la cuenta.

- Quizás, si te quedas por aquí luego del partido, pueda ir a celebrarlo contigo y así te puedo contar cómo me ha ido
-le explicó Roman, nostálgico.

- ¡Por supuesto! Ganaremos este partido y lo celebraremos.

- Parece mentira eh...
-Recordó afectado-
Aquel día, cuando debutamos en la segunda división de Ucrania, cuando anoté un gol a pase tuyo... quién hubiese dicho que tus pases los rematarían los mejores delanteros del mundo. Estoy orgulloso de ti, Artyom.

- Gracias
-se sinceró Artyom-.
Y no lo digo por lo de ahora. Lo digo... por aquel pequeño puñetazo que me diste aquel día. Me enseñaste que el fútbol podía significar otra cosa. Algo más grande y tan enorme que aún no he descubierto la palabra exacta para describirlo.

- Espero que la encuentres en el camino
-le deseó mientras le extendía la mano-.
Ojalá nos podamos ver de nuevo.

- Sí. Ha sido un placer verte, amigo
-sentenció, seguro de sí mismo, Artyom, que dio media vuelta y saltó al césped.

Roman Zozulya se quedó pasmado, mientras los focos del Ibrox Park le inundaban los ojos. Los conocía bien, mas nunca había jugado sobre aquel verde cesped. Él acostumbraba a jugar en otros con tonos más marrones que verdosos. En los de la cuarta división de Escocia. Y aquel estado, y aquella escoba, se había convertido en su segundo y, casi, verdadero trabajo. Pero no soltó ninguna lágrima al recordar su fallida carrera futbolística. No tenía porqué. Uno de sus mejores amigos estaba a punto de disputar la segunda parte de una final de la UEFA Champions League. Y era suficiente como para alegrarle.

El Atlético de Madrid dominaba los primeros compases del segundo tiempo. La exhortación de Magath había funcionado, pues los colchoneros controlaban el esférico y ponían en aprietos a Igor Akinfeev. Los Red Devils, por su parte, se agazapaban en su área sin capacidad de respuesta alguna. Las cosas pintaban bastante bien, hasta que un mal pase de Artyom truncó las posibilidades colchoneras. Controlaba el esférico en la banda izquierda, un tanto acorralado por jugadores del Manchester. Atento al balón, escuchó una débil voz llegar desde atrás.
''¡Aquí!''
gritaba. Sin mirar, cedió el balón a unos metros de la frontal del área. Fue entonces cuando Gago, solo, aprovechó para interceptar la asistencia y cedérsela a Corry Evans. Este avanzó muchísimos metros cual jugador de rugby, hasta que se la pasó a Danny Welbeck. Este, ante Rigione, hizo un quiebro y se plantó delante de David De Gea, que por cuarta vez en la noche, encajaba un tanto de aquel chico negro del 90 y nacido en los suburbios de Manchester. Sin duda, el nuevo héroe nacional.

Corría el miunto 68 de encuentro y el partido iba 4-2. Ya hacía ocho minutos desde que Welbeck había hecho historia al anotar su cuarto gol de la noche. Cuatro goles en una final de Champions que le elevarían a los altares del fútbol moderno. El Atlético volvió a tener la posesión de la pelota, pero no parecían capaces de hacer daño al meta ruso del Manchester. Camacho sacó el balón jugado dejándosela en corto a David Silva, que ni corto ni perezoso mandó un misil a la portería de Akinfeev. Este pudo exhibir reflejos, pero el balón suelto no supo ser despejado por Vidic. Braulio, atento, anotó el 4-3. Artyom corrió hacia él, saltando de alegría y totalmente entusiasmado. Agarró el balón junto al delantero canario y lo colocó en el centro del campo. Había tiempo.

Mientras, la radio de Glasgow informaba a los policías que, interesados por el fútbol, no podían dejar de hacer su trabajo. Acababan de lidiar con una revuelta de enormes magnitudes librada a unos metros del Ibrox Park. Una nueva guerra sociopolítica relacionada con el fútbol. Y cada vez eran más frecuentes. Uno de los policías alertó que un joven detenido intentaba levantarse y zafarse de sus esposas.

- Hey, chico
-le dijo para que parase, sin hacerle caso-.
Te estoy hablando a ti chaval
-le detuvo con la mano en el hombro.

- No... no veo a mi padre. ¿Dónde está mi padre?

- Lo siento hijo, pero esto sin identificaciones es un caos. Cuando tengamos más efectivos y todo esté más tranquilo, lo buscaremos. Seguro que está en alguna parte.

- Espero
-tragó saliva.

Sus ojos se topaban con más de veinte bolsas negras que tapaban cuerpos contra el suelo. Le aterraba pensar que su padre fuese uno de ellos.

El tiempo pasaba en el Ibrox Park. Tanto que, a falta de dos minutos para el final del tiempo reglamentario, las cosas seguían igual: 4-3. Ambos equipos habían reservado fuerzas para este trepidante final. Artyom Vasily, definitivamente, no había cuajado un encuentro demasiado bueno, y salvo algunas expediciones infructuosas por el carril zurdo, no había demostrado el nivel que se le antoja. Sin embargo, el balón volvía a estar en sus piernas. Sentía la respiración de todos los aficionados del estadio, de Simpson que tan bien le tapaba, y del línea belga que observaba atentamente la jugada. Se deshizo rápidamente de Simpson, cansado, y se la dejó a Silva. Este se fue hacia el centro, y sin mirar, metió un pase entre líneas a Braulio. Se había plantado ante el portero. Le salió Igor totalmente alocado, seguro de su capacidad para detener aquella jugada. Sin embargo, Braulio logró tocar el balón y antes, y sin obstáculo alguno, introdujo el esférico en la portería del United.

Corrió hacia la banda derecha totalmente loco. Artyom no se lo podía creer. Avanzó unos cuantos metros hasta que una sombra le hizo detenerse en seco.

linier.jpg

Publicado (editado)

Gran empate sobre la hora!!

Ahora el tiempo extra!

Increíble la historia paralela que montaste... a qué vendrá todo eso? Busqué sobre Los Eich, pero no encontré. Son reales?

Editado por Faryds
Publicado

Ario, ario, ario, esto es legendario!!

Que crack Braulio metiendo el gol del empate y forzando el tiempo extra.

Por cierto, que sombra es esa?

¿Vuelve el pasado de Artyom?

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