PioPio Publicado Agosto 16, 2008 Autor Publicado Agosto 16, 2008 Capítulo XLII. Toma de decisiones. "A veces consigues lo que quieres, pero no lo que necesitas". "La Historia del Mundo Antiguo". Un libro en el que Chernobyl ya forma parte. La Navidad estaba cerca, y sin duda sería una de las mejores que había tenido Artyom. Pese a los problemas de las últimas semanas, tanto deportivos como personales, estaba dispuesto a olvidar todo para cuidar y mimar a su novia, Nadina, que ya lucía barriguita y estaba cercana a dar a luz a su hijo. Tras salir del último entrenamiento del año, el jugador del Dnipro se dirigió al gran centro comercial por excelencia de la ciudad, en el que se concentraban las tiendas más importante y donde fluía todo el comercio de la zona. Aunque ya tenía guardados varios regalos, aún quedaba algo especial. Alguna pequeña prenda de vestir para el niño. A pesar de lo que aquel extraño ser llamado Azrael le había dicho, él no había dudado. Quizás se jugase el futuro de todo el planeta, pero estaba dispuesto a luchar por su hijo. Caminando entre la masa de gente que circulaba de tienda en tienda buscando regalos y más regalos, Artyom tropezó con un hombre tras no verle venir. Sin llegar a verle la cara, pues llevaba un gran sombrero y una gabardina que le ocultaba prácticamente todo el rostro, se disculpó sonriendo y siguió como si nada hubiese pasado. Al llegar a una tienda de ropa, se dirigió rápidamente al mostrador para consultar sobre la ropa para bebés. La dependienta, que tardó unos cuantos segundos en atenderle, le guió agradablemente hasta la zona de ropa para recién nacidos. Una vez allí, permaneció ojeando varias prendas, todas diminutas. Al coger una prenda, una voz le habló del otro lado de la muestra, que era circular y en la cual estaban colgadas todas las camisas en sus respectivas perchas. - Joven. - ¿S... sí? -respondió, dudando de si se estaba refiriendo a él. - Eres uno de esos modernos de hoy en día, ¿no? -preguntó riendo. - Bueno... sí. - Ya veo, ya veo -tosió-. No tengo nada en contra de vosotros. Pero, ¿te puedo hacer una pregunta? - Dígame -dijo educadamente Artyom. - Si tuviera que elegir entre su mujer, y su hijo -emepezó a formular-, ¿con quién se quedaría? - ¿Perdón? ¿Qué me acaba de decir? -inquirió asustado el chaval. - Tu mujer y tu hijo. Sólo uno podrá sobrevivir -dijo en un tono serio, cambiando luego al amable que estaba teniendo desde el principio de la conversación-. Y tendrás que hacer la decisión esta noche. - Cómo... El joven jugador de fútbol dio la vuelta a la muestra fugazmente, pero no había nadie más que un trabajador que estaba a un par de metros colocando nueva mercancía en las estanterías. Este se giró, y se quedó mirando con una cara extraña a Artyom, que disimuló su metedura de pata mirando nuevamente la ropa. Alguien le había hablado, pero había desaparecido místicamente. Quizás sólo hubiese sido su imaginación. Quizás se debió al estrés al que está siendo sometido en los últimos días. Dejando de lado esa extraña conversación que parecía haber sido ficticia, eligió definitivamente una prenda, y se la llevó en una bonita bolsa de la cadena de ventas. Volvió a hacer ese slalom que debía hacerse cada vez que uno caminaba por los concurridos pasillos del centro comercial, y llegó a tiempo para coger el ascensor que le llevaría hasta la zona de párking, donde los autobuses tenían permiso para entrar. A su lado se encontraba una mujer bien vestida, con traje que le hacía parecer una ejecutiva. Artyom le sonrió, y dejó la bolsa en el suelo durante la bajada. La chica, elegante, observó de reojo la bolsa, y se propuso empezar una conversación con el chico. - Un bebé, ¿eh? -preguntó tras observar detenidamente la bolsa. - ¿Qué? Sí, sí -respondió extrañado Artyom. - Por la bolsa, decía -le aclaró para la cara lógica del chaval-. Aquí en Ucrania es poco menos que una aventura tener un hijo -rió. - ¿Por qué lo dice? - Tutéame, tutéame -dijo antes de responderle-. Y sobre eso, ¿no has visto los últimos datos sacados por el ministerio de salud? Un 44% de las madres que dan a luz, mueren en el parto. - Vaya... -titubeó sorprendido- Debe ser terrible perder a tu mujer y que te deje sólo con un niño... - Bueno, seguro que dentro de poco lo sabrás -respondió duramente la mujer. - ¿Cómo dice? Las puertas se separaron instantáneamente, y la mujer salió disparada como si nada hubiese ocurrido. Artyom se quedó parado, tanto que fue un acto reflejo lo que le salvó de subir otra vez en el ascensor, al colocar la mano rápidamente entre las puertas del ascensor para salir. Pensativo apenas pudo llegar a la zona de autobuses, y diez minutos más tarde, aún pensando en lo que había ocurrido, se subió con destino a su segunda casa, al piso de Nadina. Una vez ante el portal del edificio, nuevamente se quedó quieto, meditabundo. El viento le hacía columpiarse levemente, y pensaba en si él mismo se columpiaría tomando la decisión que tomase con respecto a su hijo. El frío empezaba a colarse entre los huesos, y tras levantar la mirada, que había estado fija en el cemento del suelo durante un buen tiempo, sus ojos se toparon con Azrael, que sonreía maliciosamente sentado en uno de los escalones de la entrada. - ¿Qué haces aquí? -preguntó Artyom. - Tú sabes bien lo que estoy haciendo aquí. - Si has venido a persuadirme de tener a mi hijo... - ¿Sí? -inquirió Azrael- Termina esa frase, Artyom. - Es algo que no te incumbe -dijo secamente. - ¿En serio? ¿Eso lo dices en serio? ¡Por el amor de Dios, Artyom! -exclamó- Si tú supieras que el futuro va a ser desolador para toda la humanidad, ¿no harías algo? ¿¡No tratarías de evitarlo!? - No va a pasar nada, no va a pasar nada... - A mí no me tienes que convencer, Artyom. Yo sé lo que ocurrirá. Y tú también, por muy fuerte que cierres los ojos. - ¿¡Por qué me pasa esto a mí!? ¿¡Por qué yo!? ¿¡Por qué mi hijo!? -gritó desesperado Artyom mientras se ponía de rodillas en el piso. - Artyom, tú eres especial. En tus manos está el evitarle al mundo un sufrimiento mayor -dijo seriamente mientras se ponía de pie-. Yo... en fin, yo soy inmortal, ¿qué me va a importar a mí? Sólo lo digo por todos tus hermanos. Por todos los seres humanos. Azrael desvió la mirada, y siguió con su camino colocándose sobre la cabeza su sombrero. La gabardina se elevaba y parecía danzar junto al viento a la par que Artyom apenas podía levantarse con dos ríos de lágrimas corriendo a ambos lados de su cara. El chaval, aguantando la rabia, se levantó, y un pequeño trozo de folio blanco cayó de uno de los bolsillos del abrigo de su chándal, el del Dnipro. Sin saber exactamente de dónde había salido, vino a su cabeza el repentino choque con aquel hombre en el centro comercial. Quizás hubiese sido él. Un número de teléfono estaba escrito, y rezaba abajo: ''Abortos a buen precio'' . Vanal, inmundo, algo demasiado hipócrita e irónico para lo que se trataba. Secándose las lágrimas, se logró incorporar y abrió la puerta sacando la llave de otro de sus bolsillos. Subiendo las escaleras recordó todo lo que había vivido referente al hijo que venía en camino. Las ganas e ilusión que tenían tanto Nadina como Yekaterina con el niño que venía en camino. Los nombres que habían propuesto. Las apariciones de ese maldito Azrael diciéndole todo lo malo que rodeaba a ese ser del mal, a esa semilla maligna. No habló de cómo reaccionaría Nadina al enterarse de que había perdido el bebé, ni cómo iba a lograr que lo perdiese. Simplemente, le había dicho que evitase que naciese. Y con ese número, parecía haberle dado la clave. Abrió la puerta sin preocuparse en cómo lo hacía. Acertó de casualidad con la llave, y a la primera entró a su casa. Aún pensaba en muchas cosas, no tenía capacidad para encargarse de lo que ocurría a su alrededor. Ni se acordó de Nadina hasta que la vio tumbada sobre el sofá, inconsciente. Probablemente durmiendo. Con los ojos cerrados, respirando y con una presencia que parecía inmune a todo. Parecía que, pasase lo que pasase, no se despertaría. Y así lo comprobó al sonar el teléfono haciendo muchísimo ruido. Artyom lo cogió rápidamente. - ¿Diga? - Artyom. - Azrael. - Tengo el coche en la entrada. - ¿Para... para qué? -preguntó dudando. - Para llevarnos a Nadina de aquí -paró unos segundos- y llevarnos al Fürher de este mundo. Una vorágine de ideas, sensaciones y pensamientos corrían de un lado a otro por su cabeza. Empezó a sudar, sin saber qué hacer. Toda su vida dependía de esa decisión. Y también las vidas de millones de seres humanos. La reacción de Nadina, de su madre, de todos. Si lo hacía, debía hacerlo silenciosa y fugazmente. Una noche, todo era normal. Al día siguiente, las manecillas habían desaparecido.
PioPio Publicado Agosto 16, 2008 Autor Publicado Agosto 16, 2008 "En la piel de..." (III) Artyom Vasily El sudor se ha mezclado ya con las lágrimas. Su cara es todo un poema, y alterna la mirada con el teléfono con la dulce y bella cara de Nadina, que descansa en el sofá respirando tranquilamente. Abajo Azrael esperaba con su coche para dirigirse al médico que le había dado al chaval su número en el centro comercial, ese médico alternativo que practicaba un aborto ilegal en el país de Ucrania. A pesar de los cinco grados del exterior, su cuerpo estaba al rojo vivo. Estaba ante la decisión más importante que había tomado en toda su vida, y sin duda una de las más complicadas que tendrá que hacer jamás. Cogió una silla y se sentó mareado, estresado. La voz de Azrael sonaba a través del telefóno, preguntando una y otra vez por él, intentando saber qué ocurriría a continuación. El también se lo preguntaba. Chocaba una y otra vez sus puños, e intentaba plantearse qué ocurriría tras las diferentes opciones que tenía. Le sería complicado ocultar tal evento a Nadina, y si esta se enteraba, lo odiaría por el resto de sus días. Sin embargo, el mundo podría pagar un precio muy, muy caro por el nacimiento de ese niño. Poco a poco, el piso se iba oscureciendo con las gotas de sudor de Artyom ____________________________________________________________ Bienvenidos al tercer escenario de "En la piel de..." . Esta sección servirá para que ustedes, los lectores, participen de forma activa en la historia de Artyom Vasily. A medida que pase el tiempo, irán saliendo varios escenarios de este estilo en el que se tendrán que poner en la piel de algún personaje recurrente y hacer algo luego especificado. En esta ocasión, tras la situación de hacer de periodista tomando el personaje de Maksim Kiril y la decisión tomada por el hombre misterioso, llamado Azrael, sobre Artyom , ustedes se verán metidos en el papel del propio Artyom Vasily, del propio protagonista. Ustedes dictarán la historia. Su hijo venía en camino, y aunque aún quedaba un tiempo para su nacimiento, todo hacía indicar que aquella era la única y última noche para decidir qué hacer, si dejar nacer a su hijo, o arrancarle la vida antes de que hiciese el mal. Con la tensión, y el sudor atosigándole, dos eran las opciones claras que tenía. a ) Cargar con su chica, y llevarla junto a Azrael a visitar al médico, quien le practicaría el aborto mientras la joven siguiese inconsciente, con las consecuencias en Nadina correspondientes. b ) Responder un rotundo no a Azrael por teléfono, y tapar con una manta a Nadina mientras ella duerme sobre el sofá. Y en dos meses, empezar a criar con cariño al nuevo miembro de la familia Vasily. Artyom se levantó de la silla. Su brazo limpió el sudor de su frente, y... En sus manos, eligiendo la opción que crean conveniente, está la decisión final de Artyom Vasily.
Gurthang Publicado Agosto 16, 2008 Publicado Agosto 16, 2008 b ) Responder un rotundo no a Azrael por teléfono, y tapar con una manta a Nadina mientras ella duerme sobre el sofá. Y en dos meses, empezar a criar con cariño al nuevo miembro de la familia Vasily. ¿Por que fiarse del arcángel de la muerte?
Vyctor Publicado Agosto 16, 2008 Publicado Agosto 16, 2008 a ) Cargar con su chica, y llevarla junto a Azrael a visitar al médico, quien le practicaría el aborto mientras la joven siguiese inconsciente, con las consecuencias en Nadina correspondientes. Queremos Artyom para rato.
Rio Publicado Agosto 16, 2008 Publicado Agosto 16, 2008 Bueno bueno has puesto todo muy interesante. Creo que todo lo que le ocurrió en el centro comercial era Azrael disfrazado... Ese tipo no me convence para nada es más como dijo Guthang, lo veo mas como el Arcángel de la muerte. Quizás ese niño no se el Fürher del futuro sino alguien más especial. No diré Dios por que no Esta clara cual es mi opción. Responder un rotundo no a Azrael por teléfono, y tapar con una manta a Nadina mientras ella duerme sobre el sofá. Y en dos meses, empezar a criar con cariño al nuevo miembro de la familia Vasily. Y dale caña amigoh, que quiero saber más.
Ivan-SK8 Publicado Agosto 16, 2008 Publicado Agosto 16, 2008 Opción b, sin dudas. Azrael me dio razones para no confiar en él hasta ahora (ser ten misterioso me pone nervioso ), está metido en todo y creo la verdad que nosotros no vamos a aprobar el "más vale prevenir que curar" en esta ocasión.
facu Publicado Agosto 16, 2008 Publicado Agosto 16, 2008 (editado) Muy buen esenario,me gusta la idea de participar,me quedo con esta opción: b) Responder un rotundo no a Azrael por teléfono, y tapar con una manta a Nadina mientras ella duerme sobre el sofá. Y en dos meses, empezar a criar con cariño al nuevo miembro de la familia Vasily. Editado Agosto 16, 2008 por faqu
VB. Publicado Agosto 16, 2008 Publicado Agosto 16, 2008 Mi opción es : b ) Responder un rotundo no a Azrael por teléfono, y tapar con una manta a Nadina mientras ella duerme sobre el sofá. Y en dos meses, empezar a criar con cariño al nuevo miembro de la familia Vasily. Para nada confió en Azrael, Artyom tiene que ser fuerte y luchar por lo que quiere!
nikko Publicado Agosto 16, 2008 Publicado Agosto 16, 2008 (editado) Me habia quedado atras en la historia pero ya la lei, felicitaciones por ganalr la supercopa de Ucrania (un poco tarde, je) y por los buenos meses que estan viviendo tanto el club como Arty, futbolisticamente claro porque su vida es muy estresada.Muy sorprendente ganarle al Barcelona y terminar 1° en el Grupo de Champions. Responder un rotundo no a Azrael por teléfono, y tapar con una manta a Nadina mientras ella duerme sobre el sofá. Y en dos meses, empezar a criar con cariño al nuevo miembro de la familia Vasily. Editado Agosto 16, 2008 por nikko
Federicoa Publicado Agosto 17, 2008 Publicado Agosto 17, 2008 b ) Responder un rotundo no a Azrael por teléfono, y tapar con una manta a Nadina mientras ella duerme sobre el sofá. Y en dos meses, empezar a criar con cariño al nuevo miembro de la familia Vasily.
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